«Mulán (2020)»: la antiheroína de China
- Violeta G.
- 30 may 2022
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 25 feb
Hablemos del live action de Mulán, película estrenada en 2020. Una película hecha únicamente, como el resto de remakes de Disney, para recaudar dinero rehaciendo algo viejo —apelando a la nostalgia— en lugar de comerse la cabeza para crear algo original.

Al menos, cuando haces un remake tienes la oportunidad de hacer algo positivo, como dar una nueva visión a una historia o eliminar ideas misóginas o racistas, entre otras. Sin embargo, esto casi nunca sucede y lo que sí suele suceder es que nos venden un sucedáneo de feminismo, no porque les importe sino para contentar a una masa de personas que en realidad apenas saben lo que significa esa palabra. Esto es lo que ocurre con esta película.
Pero es aún peor, porque no sólo no ha mejorado en cuanto a valores con respecto a la película de animación de 1998, sino que incluso ha empeorado. La animación original de Mulán es machista claro, al fin y al cabo es Disney, pero de entre todas las películas de la compañía —junto con Pocahontas y alguna otra— es de las menos machistas.
Mulán (1998) nos ofrecía a un personaje femenino valiente e inteligente, mientras que los hombres a su alrededor querían ganar las batallas usando la espada, ella usaba su ingenio de una forma original. Esto era sin duda de lo mejor del film y algo que nos han arrebatado en esta nueva entrega. Aquí tenemos a una Mulán que no necesita esforzarse porque tiene un don desde que nació y su drama gira en torno a que nadie quiere que lo muestre porque es mujer. Así que básicamente tenemos al prototipo de personaje conocido como Mary Sue, un personaje plano y sin ningún interés.
El segundo elemento que ha desmejorado esta historia es el añadido de una voz en off que no es nada menos que del padre de la protagonista, o dicho de otra manera, la historia de una mujer ahora es narrada por un hombre. Este recurso es totalmente prescindible y no sirve a ningún propósito más que entorpecer la narración. Pero hablemos más en profundidad de los aspectos negativos.
[comenzamos con los spoilers]
Añade mujeres a la fórmula
Una práctica que está siendo frecuente es aumentar el número de mujeres con la intención de hacer una película más «feminista», pero ignorando la calidad de los personajes. En esta película, al igual que pasó con el remake de Aladdín, se añade un personaje femenino más y parece que con eso es suficiente. Podríamos caer en el engaño y pensar que hay dos personajes añadidos: la hermana de Mulán y la villana, pero la hermana está sustituyendo al personaje de la abuela en la versión animada. No termino de entender esta decisión, sobre todo porque, si quitas a la hermana, la historia queda exactamente igual y no aporta lo más mínimo —al menos podrían haber dejado que ella narrara la historia—.
La otra mujer, Xian Lang, es la villana. Se puede notar cómo este personaje ha sido construido para meter al final una escena de sororidad forzada, en la que Xian se va a sacrificar para salvar a Mulán. En realidad, Xian es la secuaz del villano real de la historia, Bori Khan, y, a pesar de ser mucho más poderosa y de poder transformarse en halcón y hacer prácticamente lo que se le antoje; ella se subordina a un hombre porque supuestamente lo necesita para cumplir su objetivo, que es vivir en una sociedad que la acepte, acabando con el emperador y pasando su reino a Bori Khan —quien la rescató una vez—. La verdad es que mucho sentido no tiene, sobre todo porque los hombres de Bori Khan en los que ella deposita sus «esperanzas de cambio» también la desprecian por lo que es. Aunque aún peor es la razón por la que el personaje pasa a ponerse del lado de la protagonista: descubre que los hombres del ejército del emperador han aceptado a Mulán a pesar de ser una mujer, incluso la han dejado al mando. Esto es suficiente para que Xian cambie de mentalidad y descubra que es posible ser aceptada.
Así que, en resumen, todo lo que se nos muestra en el film es a dos mujeres preocupadas y en constante búsqueda de la aceptación masculina.
La carga femenina
Como sabemos, Mulán se hace pasar por hombre para poder entrar en el ejército y, como he dicho, tiene un don y es tan fuerte que ella debe ocultarlo para pasar desapercibida. En una escena, Xian casi acaba con ella y le dice que su chi —el de Mulán— se debilita porque no es sincera sobre quién es. Aquí siento que la carga y la responsabilidad de su pérdida de poder y del hecho de ocultarse al mundo recae sobre ella. Son los hombres y sus reglas los que la obligan a coartarse, pero da la sensación de que ella es su propio obstáculo. Se desvía el foco de ellos continuamente. Y, aún se siente más cuando, al descubrirse como mujer, sus compañeros varones lo aceptan con una rapidez inusual. Algo poco realista, más teniendo en cuenta que todos son bastante misóginos como nos muestran anteriormente —exceptuando, por supuesto, al interés romántico que cumple el rol del buen chico (pongo los ojos en blanco)—. Debo decir que, en parte, esta sensación de que todo va demasiado deprisa también es culpa del montaje de la película, que se mueve a un ritmo acelerado. Cuando apenas ha iniciado una escena y la estás asimilando ya hemos pasado a otra cosa, no hay tiempo que perder ni emociones que procesar.
Frase robada
Una de las cosas que más me molestan tiene lugar en una escena casi al final. Tras ser expulsada del ejército al descubrirse su sexo, Mulán vuelve a buscar al grupo para advertirles de una trampa. Ella pide que la escuchen e inmediatamente salta el chico bueno para defenderla usando la siguiente frase: usted creería a Hua Jun, ¿por qué no cree a Hua Mulán?

En la versión animada esta frase la dice la propia Mulán; si confiabas en Pin, ¿por qué no confías en Mulán? Ella se defiende y le echa en cara al capitán su hipocresía, está desvelando una actitud machista. Pero en la versión de 2020 le roban a la protagonista la frase para dársela al personaje masculino.
Valores masculinos
Por otra parte, esta es una historia plagada de valores masculinos como el honor, ya sea en batalla o el que se le debe a la familia, o la lealtad (a ellos), y que en ningún momento son cuestionados. Son conceptos creados dentro de un patriarcado con la intención de orientar las conductas para hacerlas útiles al sistema.
Mulán es leal al emperador, a su nación, al ejército, a su familia… y lo es hasta el final. De hecho, es esa lealtad la razón por la que sus compañeros la aceptan y la siguen, incluso antes de salvar China, porque ella está dispuesta incluso a morir por salvar al emperador, a pesar de ser continuamente censurada por todos. Finalmente, el mensaje que nos llega es que ella encuentra el honor manteniéndose fiel a los valores masculinos, luchando en la guerra, como un hombre más.
Todo esto recuerda mucho a las mujeres cuota de las que hablaba Adrienne Rich en su ensayo Qué necesita saber una mujer. Se refiere con este concepto a mujeres elegidas por los patriarcas a las que se les permite acceder a puestos de responsabilidad dentro del sistema:
El falso poder que la sociedad masculina ofrece a unas pocas mujeres, con la condición de que lo usen para mantener las cosas tal como están y que piensen fundamentalmente “como hombres”. Este es el significado de la cuota femenina: el poder, arrebatado a una gran mayoría de mujeres, se ofrece a unas pocas para que parezca que cualquier mujer “verdaderamente cualificada” es capaz de acceder al liderazgo, el reconocimiento y la recompensa; es decir, que prevalece de hecho la justicia basada en el mérito. Se incita a la mujer cuota a que se perciba digna de ello y excepcionalmente dotada, diferente de la mayoría de las mujeres, a que se distancie de la amplia condición femenina y, de esa forma, las mujeres “comunes” acaban por verla alejada, quizás incluso como más fuerte que ellas mismas.
Y aquí tenemos también el tópico de la chica especial —que se refleja en el personaje de Mulán—, la que es diferente a las demás y nos hace entender que el resto de mujeres son un grupo homogéneo, indestacable, todas iguales…

Detalles técnicos
No puedo irme sin comentar la pobreza técnica del filme; un guion bastante mediocre con chistes forzados que no tienen gracia, efectos especiales deficientes, escenarios que parecen decorados y personajes que no trasmiten ningún carisma, interpretados por actrices y actores que parecen no tener muchas ganas de actuar. Me pregunto en qué se han gastado el dinero.
Visto el resultado, hasta me fastidia que la directora sea una mujer —Niki Caro—, pero esto es Disney y no hay mucho más que hacer. El resto del equipo técnico está compuesto por tres mujeres y un hombre, todas en guion; sin embargo, todas son personas blancas. Tratándose de una película ambientada en China, yo hubiera escogido a una directora de origen chino que entendiera la cultura y pudiera aportar su punto de vista sobre la cuestión racial.
Pero sí hay algo que me gustó, la idea de introducir las artes marciales con coreografías de naturaleza fantástica y peleas aéreas al estilo Tigre y Dragón, lástima que no termine de funcionar.



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